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Nada en el mundo tan azaroso como el amor; y eso
fue lo que llevó a Almería, donde
reside con su familia cuando sus compromisos laborales
se lo permiten, a Sonia Miranda, sevillana de Isla
Mayor que, a sus 31 años de edad, empieza
a ser ya un nombre que suena con fuerza en los mentideros
flamencos más reputados. |
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Descargar
el
Currículum Profesional
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Biografía
Su infancia a las orillas del Guadalquivir, en las marismas,
había de dejar una huella indeleble en esta mujer
que creció con una inclinación especial
hacia la música. Esto, y su propio carácter,
extremadamente tímido, la alejaron en principio
del flamenco, pues hasta tal punto le rendía
veneración y respeto que no se sentía
capaz de cantarlo con la dignidad que ella creía
indispensable hacerlo.
No sabía ella que esta actitud humilde, su afán
de superación, sus ganas de aprender y su gran
dignidad a la hora de hacer las cosas, la iban a llevar
a donde está ahora, y aún menos, a donde
puede llegar. Porque no es fácil en el mundo
del flamenco ser humilde sin que las palabras suenen
atipladas y falsas; conjugar tradición, escuelas
e influencias con la impronta personal y estar orgulloso
de ello, porque, al final, el flamenco es eso. En ella
podemos captar la influencia de artistas de muy diferente
corte y época, desde la Niña de los Peines
o Chacón hasta otros en activo como Carmen Linares,
Mayte Martín o José “el de la Tomasa”
, pasando por Juan Varea, Caracol o Niño de Barbate...
En definitiva , un caldo de cultivo ideal que la ayuda
a desarrollar su propia personalidad alejada de arquetipos.
Es acreedora de numerosos e importantes premios conseguidos
en concursos de diversa factura: su currículum
cuenta, entre los más destacados, con el Melón
de Plata del Concurso Nacional de Cante de LoFerro,
en la edición 2001; la Silla de Plata del concurso
de cante Silla de oro, celebrado en el barrio de La
Fortuna de Leganés (Madrid), en la edición
del año 2000; Premio absoluto al cantaor más
completo en el Concurso Nacional de jóvenes flamencos
en Calasparra en el año 2001; 1er. premio en
el Concurso de Cartagena Santa Lucía en la modalidad
de cantes de Granada y Málaga del año
2000; premio especial en el concurso de cante "Bajo
Guía " en Sanlucar de Barrameda, en la modalidad
de cantes de Sanlucar, en el año 2000; y ha sido
finalista en las ediciones del 2001 y 2004 del prestigioso
Concurso Nacional de Córdoba, en las categorías
de "Camarón de la Isla" y de "Niña
de los Peines".
Aunque ella considera mucho más importante para
su formación y su desarrollo artístico
las colaboraciones que ha podido realizar con artistas
de la talla de Manuel Soler, Miguel A. Cortés,
Rafael Campallo; e incluso las experiencias vivdas con
aquellos compañeros que compartieron y siguen
compartiendo afición, aprendizaje, e incluso
los primeros pasos en el mundo del arte.
Su experiencia le ha reportado la sensación de
ser una privilegiada porque puede dedicarse a lo que
realmente constituye su mayor pasión. Le ha enseñado
también que el camino no es de rosas, sino más
bien que, parafraseando al poeta, no hay camino o que
el camino no termina nunca, o que el mismo camino nos
sirve a todos para ir cada cual como entienda que debe
ir. Lo único importante es estar en ese camino,
disfrutarlo y recorrerlo con calma, plenitud y austeridad.
Y a fe nuestra que lo está consiguiendo, porque
Sonia no se deja seducir por lo fácil; es una
cantaora completa en cuyo repertorio obran tanto los
cantes más conocidos como toda una serie de cantes
ya en desuso que la distinguen con un halo especial
y hacen esperar de ella cosas con sabores muy de verdad.
Con clara influencia de la escuela sevillana, resaltan
sus interpretaciones por malagueñas, granaínas,
tangos, soleá por bulerías y cantiñas.
Belmonte decía que “se canta como se es”
y acertó en el caso de Sonia porque su cante,
como ella, es un derroche de dulzura y sensibilidad;
honesto, intimista y emocionante con una voz rica en
matices y que huye de manifestaciones fingidas.
Estamos ante una cantaora que avanza despacito, con
un ojo puesto en la tradición y el otro en su
propio horizonte.
Su presente artístico es ya una realidad brillante.
Cabe esperar mucho de ella.
Marcos Escánez Carrillo |